La Capilla de la Descensión, Catedral de Toledo

 

   La Capilla de la descensión se emplaza en el lugar donde la tradición situó el milagro de la Descensión de la Virgen para imponer la casulla a San Ildefonso.

   Está situada entre las dos naves menores y adosada al segundo pilar a los pies de la Catedral.

 

 

   La Capilla de la Descensión fue fundada por Enrique II. Es el verdadero origen de la catedral, pues aquí estuvo el Altar Mayor de la Basílica visigótica y también está la venerable tradición del milagro de la bajada de la Santísima virgen para imponer la casulla al Obispo San Ildefonso en el año 666.

   Está formada por una construcción piramidal gótica de tres cuerpos. Hacia el exterior de la verja de hierro se encuentra la piedra en la que se dice que puso los pies la Santísima Virgen para imponer la casulla a San Ildefonso. En una cartela se leen estos versos: “Quando la reyna del cielo / pusso los pies en el suelo / en esta piedra los pusso / de besarla tener usso / para más vuestro consuelo”.

 

 

 

 

   El traslado de la Capilla Real permitió la construcción hacia 1540 del altar que hoy vemos, en sustitución del anterior: un baldaquino de mármol, coronado por un cuerpo de pináculos con arbotantes y crestería flamígera tallada a fines del siglo XV y reaprovechada posteriormente. El primitivo altar junto al pilar de la Descensión (“Capilla de Nuestra Señora del Pilar”) estaba dedicado a la Virgen, ante la que Juan II, antes de emprender la campaña de Granada en 1431, veló armas. Más problemática es la identificación de la imagen de la Virgen emplazada en el altar hasta la erección del retablo de Felipe Bigarni.

 

 

   La obra más hermosa que atesora la diminuta capilla es el Retablo de la descensión, que es considerado como el primer retablo renacentista en escultura de la Catedral, debido al cincel de Bigarni, firmado pero inacabado a su muerte, siendo concluido por su hijo Gregorio Pardo.  Hacia 1520 comenzaron a acotar el espacio por medio de un cerramiento al modo del note de Europa, en forma de baldaquino y de torre eucarística. Se empezó a ejecutar hacia 1524.  Fue tallado en alabastro de Cogolludo, en cuyas canteras se personó el maestro para elegirlo. Con alguna interrupción, se concluyó en 1526; y en 1527 fue tasado por Alonso de Covarrubias, Juan de Borgoña y Sebastián de Almonacid, en 448.000 mrs.

   La iconografía corresponde a la de un retablo conmemorativo que revitaliza la memoria histórica de Toledo en un momento en que la ciudad comienza a considerarse como centro de la cristiandad. Están contenidas las historias que justifican la primacía de ola sede arzobispal: La actuación milagrosa de la virgen, sus obispos, santos y los nobles que escuchan. En la parte central de la predela, la más simbólica y una de las más interesantes de la escultura en España, destaca el torno giratorio con cuatro relieves correspondientes a los cuatro periodos del año litúrgico. En torno al sagrario dispone hermosos relieves de la Anunciación, Visitación, Natividad, aparición de Santa Leocadia y Predicación de San Ildefonso.  Bigarni se inspira en el retablo de la Cartuja de Miraflores, de Gil de Siloe. Una genialidad del maestro se manifiesta en trasladar al alabastro el torno giratorio que Siloe hizo en madera. La función litúrgica se refuerza con la alusión al pecado original expuesto mediante un Ángel vengador y el Árbol del bien y del mal. La Virgen presenta una expresión de máxima idealización con acusados volúmenes en sus ropas. Para el milagro de Santa Leocadia recurre a la expresión causa-efecto, cortando el velo cuando está saliendo del sepulcro. Forman parte de la composición del retablo, los Cuatro Padres de la iglesia, cobijados bajo hornacinas aveneradas, recurso muy del gusto del escultor. En el ático campea la Asunción en un medallón con putti.

 

   En tiempos de Felipe III, en1610, el Cardenal Sandoval la restaura, constando una inscripción en el friso. Juan Bautista Monegro amplió las gradas y construyó nuevas rejas, pero para cerrar los huecos apuntados debieron de aprovecharse restos de rejas platerescas fundidos por Domingo de Céspedes en 1525. Aquí se encuentra también enterrado el Cardenal Moscoso (1655), cuyo sepulcro fue realizado por Fanelli y Salinas en 1668.

 

 

 

FUENTE:

  • Información:

“LA CATEDRAL PRIMADA DE TOLEDO. Dieciocho siglos de historia”

Promecal Publicaciones.

Director y Coordinador: “D. Ramón Gonzálvez Ruiz”, Doctor en historia medieval, canónigo exdirector del Archivo y Biblioteca Capitulares de la Catedral de Toledo, Director de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias históricas de Toledo.

 

   Y algún apunte obtenido en la web de la catedral primada de Toledo:

http://www.catedralprimada.es/es/info/capillas/capilla-de-la-descension/

 

  • Fotografías:

   Las primeras cuatro fotografías fueron publicadas en:

http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com.es/2014/06/la-piedra-de-la-capilla-de-la.html

 

   Las 2 fotografías del retablo son fotografías propiedad de

Angel Martinez Torija.

 

 

Categorías: historia

Comentarios

  1. Francisco Javier Rojas
    Francisco Javier Rojas 23 enero, 2019, 13:48

    Buen día compañero…. No hemos concertado previamente elegir …. “La capilla de la Descensión” para dar a conocer las tradiciones y patrimonio toledano… Pero hemos coincidido … Me alegro por ello.

    Contesta a este comentario

Escribe un Comentario

Tu dirección de email no aparecerá publicada.
Los Campos Obligatorios están marcados con*